Publicado: 30 de Abril de 2015

Según cuentan, en la antigüedad, la civilización egipcia ya utilizaba sistemas de refrigeración, un poco rudimentarios pero efectivos para reducir el sofocante calor en los templos de los faraones. Estos palacios, construidos con enormes bloques de piedra de los que se calcula un peso de unas 1.000 toneladas, se desmantelaban y las paredes eran llevadas al desierto por las noches para que se enfriasen y devolverlas luego a palacio para mantener una temperatura agradable para el Faraón, que disfrutaba de un ambiente la mitad de caluroso que en cualquier lugar de la ciudad. Podemos hablar del primer método aire acondicionado o de frío industrial de la historia.

Más adelante, Lord Kelvin en 1842 fue el creador de un circuito frigorífico hermético basado en la absorción del calor a través de un gas refrigerante, que se antojaría fundamental en el concepto de instalaciones de aire acondicionado como lo conocemos hoy en día.

En 1902, el norteamericano Willis Haviland Carrier fue el encargado de sentar las bases para las empresas de climatización moderna. En esa época, se daba el caso de que un impresor de la ciudad de Nueva York, tenía muchos problemas a la hora de establecer la coloración y la alineación de las tintas en el papel debido a los cambios de temperatura y la humedad que sufría en su estudio.

Carrier, un joven recién salido de la Universidad, acababa de ser contratado en una empresa por 10 dólares semanales y se dispuso a investigar para resolver el problema de este impresor. Concluyó diseñando una máquina que controlaba la temperatura y la humedad por medio de tubos enfriados, dando al primer aparato de aire acondicionado de la historia.

El invento hizo las delicias del impresor Neoyorquino, que por fin pudo mantener una temperatura en su local y que le permitió hacer sus impresiones a color de manera brillante. Este ‘aparato para tratar el aire’ fue patentado en 1906.

Aunque Carrier es considerado el ‘padre del aire acondicionado‘ , este término conocido como tal fue utilizado por un ingeniero, Stuart H. Cramer, en la patente de un dispositivo que enviaba vapor de agua al aire en las plantas textiles para acondicionar el hilo.

El sector textil, al sur de los Estados Unidos, fue el primero en utilizar el novedoso sistema de climatizacióninventado por Carrier. Debido a su calidad y al innegable éxito, numerosas empresas se interesaron por el aparato del joven. Hasta Japón llegó el rumor de este práctico sistema de refrigeración. Siendo una fábrica de seda en Yokohama la primera en adquirir estas instalaciones de aire acondicionado fuera de Estados Unidos.

Según contaba Carrier, la ‘iluminación’ le llegó mientras hacía espera en una estación de tren. En una noche brumosa y húmeda, para cuando llegó el tren, ya había comprendido la relación entre temperatura, humedad, y punto de compensación. Todo un genio